Un Bel Air del 56 casi cayendosé a pedasos, un montón de lata vieja con el sonido de un león en el motor. 8 cilindros que no dan más pues el viaje desde la sierra (Zuñiga) al malecón agotó el combustible. 2 cuadras para llegar y mi viejo sigue empujando, mientras yo estoy parado con el timón en la mano. Tenía solo 5 años y la responsabilidad de guiarnos a casa la sentía como un regalo. Al llegar 2 baldes con agua fría y una leche caliente con chocolate me esperaban, mi biberón era una botella de chela con un globo en la punta (un genio mi viejo). Terminé la leche saqué la pelota y mi incansable amigo-papá estaba ya dispuesto a jugar unos tiros al arco, que cruzaban la sala para tratar de entrar en ese pórtico imaginario en donde yo era el gran Pato Fillol.
Al día siguiente temprano preparabamos unos huevos revueltos con salsa inglesa y tomabamos la Costa Verde hacia el Cricket. En el viejo Chevrolet metíamos una canasta con ropa, en la cual yo llevaba mis chimpunes Febo listos para patear todas las pelotas posibles en el calentamiento del equipo de Plomo, Petaca, Churre, Gusano, Zevallos, Ardiles y demás. Invencible ese Cricket, ganaba siempre a punta de huevos, goles y bastante picardía. Era un sueño ver a mi viejo de capitán en ese equipo, con la cara seria, el ceño fruncido y casi sin hablar. Gol olímpico y el festejo hasta donde estoy yo, que importa, me meto a la cancha, abrazo, beso, sudor, camiseta. ¡Vamos Cricket carajo!
Una tarde en el club, una más de el en el bar. Salíamos y ahí estaba el Chevy 56, asiento largo y yo echado apoyando la cabeza en la pierna derecha de mi viejo. 3 cambios nada más, palanca al costado del timón, mi viejo y yo.
Ceviche, lomo saltado, futbol, fulbito, defenderse, manejar, recurseo, chistes, calle, limpiar carros, magia, esfuerzo, más esfuerzo, amistad, carros, vida, garra, huevos, pelada, mal humor, chispa, amor.
Gracias viejo por atreverte, por estar, por quedarte, por esos maravillosos e inolvidables primeros 8 años de vida.
En Cuarta Persona
Un conjunto de textos que tal vez podríamos llamar poesía, una mezcla de sensaciones que me acompañaron. Un como pasé la vida hasta este momento y un manojo de historias que me hacen seguir en este viaje. No es esquizofrenia ni bipolaridad, pero siento que no estoy solo, en mi cabeza somos varios, somos nosotros.
Un conjunto de textos que tal vez podríamos llamar poesía, una mezcla de sensaciones que me acompañaron. Un como pasé la vida hasta este momento y un manojo de historias que me hacen seguir en este viaje. No es esquizofrenia ni bipolaridad, pero siento que no estoy solo, en mi cabeza somos varios, somos nosotros.
sábado, 18 de junio de 2011
sábado, 23 de abril de 2011
MADEFORME
En el mismo lugar (la punta de mi nariz) tengo tus besos, tus manos, tus pies y tu olor.
Busque siempre que tuvieras un lugar en mis almohadas, en mi cama y llegó cuando no lo esperaba.
Soñe y con mis sueños viaje miles de veces entre tus piernas (donde duerme diosito).
Cerre los ojos para poder imaginar que esos labios eran tuyos.
Me levanté y camino a la cocina pensé que prepararía si estuvieras ahí.
Marqué mi antebrazo sabiendo que te quería siempre conmigo dentro de ese as de espadas, el que está para salvarte.
Tu cara de niña con sonrisa gigante no puede ser un engaño, imposible que sea actuada y es la llave para estar acá, tratando de seguir soñando pero de la mano y por el malecón.
Diagonal, encima, abajo, abrazados, lejos, de la mano, con los pies, más de 30, con calor, tapados, complices.
Pude por fin conocer tu lengua, el sabor de tu cuerpo no lo saco más del paladar y esta sensación confirma lo mojado que estoy.
De la fabrica saliste con un sello, con ese cartel del concierto de Bomba, no lo puedes leer, pero que bien que lo puedas sentir.
Sueño nuevo, anhelo increíble, constante emoción, locura compartida, pánico general y una incertidumbre calculada que cada vez dejas más lejos.
Busque siempre que tuvieras un lugar en mis almohadas, en mi cama y llegó cuando no lo esperaba.
Soñe y con mis sueños viaje miles de veces entre tus piernas (donde duerme diosito).
Cerre los ojos para poder imaginar que esos labios eran tuyos.
Me levanté y camino a la cocina pensé que prepararía si estuvieras ahí.
Marqué mi antebrazo sabiendo que te quería siempre conmigo dentro de ese as de espadas, el que está para salvarte.
Tu cara de niña con sonrisa gigante no puede ser un engaño, imposible que sea actuada y es la llave para estar acá, tratando de seguir soñando pero de la mano y por el malecón.
Diagonal, encima, abajo, abrazados, lejos, de la mano, con los pies, más de 30, con calor, tapados, complices.
Pude por fin conocer tu lengua, el sabor de tu cuerpo no lo saco más del paladar y esta sensación confirma lo mojado que estoy.
De la fabrica saliste con un sello, con ese cartel del concierto de Bomba, no lo puedes leer, pero que bien que lo puedas sentir.
Sueño nuevo, anhelo increíble, constante emoción, locura compartida, pánico general y una incertidumbre calculada que cada vez dejas más lejos.
viernes, 15 de abril de 2011
El mismo sueño otra vez.
Del hueco sale el vacio, del vacio el dolor, del dolor la nostalgia, después la culpa, las ganas, la vida sin ti.
La alameda Pardo me señala un camino nuevo pero con un final que ya conozco, caminaré una vez más hasta llegar al malecón seguido por tus dos amores caninos, jardín, pelotas, baba, risas y una vez más voltear a no encontrarte.
Me empino en el borde para ilúsamente y por un segundo pretender que tengo super poderes y puedo cruzar el mundo, para encontrarte con una flor en la mano buscando tu lugar.
Estoy en esta fortaleza que construí como para no tener que hacer más que ir y venir del parque, o la obligación de ir a buscar más aplausos para estar vivo.
Soy un tipo complicado pero con requerimientos muy simples, hoy tomo café esperando tu regreso, me enemisté con las películas porque no es lo mismo si no puedo decirte como va a terminar, cocino poco y tomo un poco más que antes (un gin con gin me acompaña). Me rio más y reniego menos (es por que no salgo mucho), dejé a Sabina y encontré a Calamaro. Decidí por vigésima vez no manejar más, no juego al fútbol, quiero muchos tatuajes nuevos, pero lo dejaré para después. Ahora aprendí a ensayar, sigo siendo adicto a dejar cosas al azar, busco el equilibrio, escribo mucho más.
Sigo visitando los mismos destinos, Buenos Aires me espera y cuando camino esa ciudad, te imagino perdida buscando ese tren para regresar (de Retiro a Tigre).
Me ilusiona tu regreso, extraño tu mirada y aún odiando los celulares, no te paro de llamar.
Vuelas de Paris a Barcelona mientras yo escribo para ti, preparo otro café y empiezo a tener hambre.
Los cachorros también sienten que estás lejos, pero de regreso al fin y estoy seguro que ayer mientras dormiamos los tres tuvimos el mismo sueño en que tu eres protagonista.
La alameda Pardo me señala un camino nuevo pero con un final que ya conozco, caminaré una vez más hasta llegar al malecón seguido por tus dos amores caninos, jardín, pelotas, baba, risas y una vez más voltear a no encontrarte.
Me empino en el borde para ilúsamente y por un segundo pretender que tengo super poderes y puedo cruzar el mundo, para encontrarte con una flor en la mano buscando tu lugar.
Estoy en esta fortaleza que construí como para no tener que hacer más que ir y venir del parque, o la obligación de ir a buscar más aplausos para estar vivo.
Soy un tipo complicado pero con requerimientos muy simples, hoy tomo café esperando tu regreso, me enemisté con las películas porque no es lo mismo si no puedo decirte como va a terminar, cocino poco y tomo un poco más que antes (un gin con gin me acompaña). Me rio más y reniego menos (es por que no salgo mucho), dejé a Sabina y encontré a Calamaro. Decidí por vigésima vez no manejar más, no juego al fútbol, quiero muchos tatuajes nuevos, pero lo dejaré para después. Ahora aprendí a ensayar, sigo siendo adicto a dejar cosas al azar, busco el equilibrio, escribo mucho más.
Sigo visitando los mismos destinos, Buenos Aires me espera y cuando camino esa ciudad, te imagino perdida buscando ese tren para regresar (de Retiro a Tigre).
Me ilusiona tu regreso, extraño tu mirada y aún odiando los celulares, no te paro de llamar.
Vuelas de Paris a Barcelona mientras yo escribo para ti, preparo otro café y empiezo a tener hambre.
Los cachorros también sienten que estás lejos, pero de regreso al fin y estoy seguro que ayer mientras dormiamos los tres tuvimos el mismo sueño en que tu eres protagonista.
miércoles, 6 de abril de 2011
Es por los aplausos y la sonrisa chueca de mi viejo.
Un camino que nunca pensé pisar, una historia de esas que no imaginé. Con lo raro que eso es para mi, que me paso el 80% de la vida soñando contigo.
Una escalera imperfecta con peldaños cada vez mas distintos, que sin querer se unieron en una forma que ustedes ven y yo no.
Fui entrando sin querer, no me engañaron para pasar, hice trampa para llegar.
Una vez más esos trenes que hay que dejar pasar y esas estaciones a las que si se puede llegar tarde. Se acaba el partido la pelota en el agua, pero hay que sacar.
No fue el sueño de papá y tal vez mamá lo alucinó en un viaje setentero.
Estoy convencido que el relój anda más rápido, no son las mismas horas aquellas del parque, los globos, la rampa, los guantes, la piedra, el árbol, los saltos, la pista, el gol y las niñas. Que estas que juntas hacen 3 lustros.
Felizmente (me gustaría tener la certeza de a quien agradecer), siguen estando ahí el parque, los globos, la rampa, los guantes, la piedra, el árbol, los saltos, la pista, el gol y sobre todo las niñas.
Miles de cartas, tantos números como estrellas y sonrisas que guardo en el bolsillo fueron haciendo este andar.
Si existiera un mapa sería indescifrable.
Yo me tiré, como de niño en el club, tarté de alcanzar el ángulo y aún no se si lo logré.
Nunca quize esto, pero lo disfruto como nadie y la razón que tengo es solo contradicción.
No amo la magia, no disfruto de los magos y además me aburre como arte.
Soy un arquero jugando de 9 y embocándola seguido.
Soy el que llega sin parte, pero termina haciendo el brindis.
El niño sin cuaderno y sin tarea, pero también sin escusa.
No creo en la religión, quiero vomitar de solo pensar en votar y si pudiera sería hermitaño.
15 años de esto y no se si serán más.
Transmitir, don bendito.
Equilibrio, inalcanzable anhelo.
Felicidad, sensación hermosa.
Contradicción, alucinante adicción.
Una escalera imperfecta con peldaños cada vez mas distintos, que sin querer se unieron en una forma que ustedes ven y yo no.
Fui entrando sin querer, no me engañaron para pasar, hice trampa para llegar.
Una vez más esos trenes que hay que dejar pasar y esas estaciones a las que si se puede llegar tarde. Se acaba el partido la pelota en el agua, pero hay que sacar.
No fue el sueño de papá y tal vez mamá lo alucinó en un viaje setentero.
Estoy convencido que el relój anda más rápido, no son las mismas horas aquellas del parque, los globos, la rampa, los guantes, la piedra, el árbol, los saltos, la pista, el gol y las niñas. Que estas que juntas hacen 3 lustros.
Felizmente (me gustaría tener la certeza de a quien agradecer), siguen estando ahí el parque, los globos, la rampa, los guantes, la piedra, el árbol, los saltos, la pista, el gol y sobre todo las niñas.
Miles de cartas, tantos números como estrellas y sonrisas que guardo en el bolsillo fueron haciendo este andar.
Si existiera un mapa sería indescifrable.
Yo me tiré, como de niño en el club, tarté de alcanzar el ángulo y aún no se si lo logré.
Nunca quize esto, pero lo disfruto como nadie y la razón que tengo es solo contradicción.
No amo la magia, no disfruto de los magos y además me aburre como arte.
Soy un arquero jugando de 9 y embocándola seguido.
Soy el que llega sin parte, pero termina haciendo el brindis.
El niño sin cuaderno y sin tarea, pero también sin escusa.
No creo en la religión, quiero vomitar de solo pensar en votar y si pudiera sería hermitaño.
15 años de esto y no se si serán más.
Transmitir, don bendito.
Equilibrio, inalcanzable anhelo.
Felicidad, sensación hermosa.
Contradicción, alucinante adicción.
domingo, 12 de diciembre de 2010
Apelo a tu subconsciente
Las 8 de acá son las 3 de allá, con un oceano de por medio las horas son otras, tema de meridianos y paralelos recuerdo haber estudiado en el colegio.
Desde acá y gracias al aparato que mas odio en el mundo, puedo comunicarme con la persona que mas amo. Una vez más las putrefactas contradicciones que no me dejan en paz.
Te llamo y te encuentro en ese estado entre el día y la noche, con los ojos abiertos, la mente apagada pero el corazón prendido. Entre algunas incoherencias escucho tu voz dulce, distinta, cómplice.
Palabras que hace meses son una de las pocas cosas con las que podemos sazonar nuestra historia.
Esta que no se terminó, que tiene algo más que dar, que ya es una novela en si y que quiero pintarle un final feliz.
Tengo un plan digo yo, aunque no se que hacer.
Estas bien allá dices tu, pero darías cualquier cosa por volver.
Viajar, escapar y salir es una manera de cicatrizar. Tan válida como equivocarse, levantarse y seguir.
Desde este nuevo balcón veo que a mi horizonte le falta esa alegría, esa risa contagiosa, esa espectacular manera de hacer que la vida sea mas dulce.
Esa voz complice que antes juzgaba, esas palabras de amor que fueron de odio, y ese sentir que está acá, abajo de mi almohada buscando su lugar.
A miles de kilometros sigues siendo la mujer que comparte mis alegrias, mis demonios y mi andar.
En otro continente eres aún la motivación del día, la fuerza para comenzar y una caja llena de estrellas que siempre me acompaña.
Regresarás a estos caminos, volverás a la patria que dejaste atrás, extrañas demasiado estos sabores, olores y lugares.
Este cielo gris tiene un encanto que no se puede escribir, este malecón nublado solo verá la luz cuando sea contigo y de la mano.
Esta Lima no es Lima sin ti, esta vida no es completa para nosotros 3, a esta cocina le falta tu especialidad, esta casa necesita de tu olor.
No lo pienses...
Desde acá y gracias al aparato que mas odio en el mundo, puedo comunicarme con la persona que mas amo. Una vez más las putrefactas contradicciones que no me dejan en paz.
Te llamo y te encuentro en ese estado entre el día y la noche, con los ojos abiertos, la mente apagada pero el corazón prendido. Entre algunas incoherencias escucho tu voz dulce, distinta, cómplice.
Palabras que hace meses son una de las pocas cosas con las que podemos sazonar nuestra historia.
Esta que no se terminó, que tiene algo más que dar, que ya es una novela en si y que quiero pintarle un final feliz.
Tengo un plan digo yo, aunque no se que hacer.
Estas bien allá dices tu, pero darías cualquier cosa por volver.
Viajar, escapar y salir es una manera de cicatrizar. Tan válida como equivocarse, levantarse y seguir.
Desde este nuevo balcón veo que a mi horizonte le falta esa alegría, esa risa contagiosa, esa espectacular manera de hacer que la vida sea mas dulce.
Esa voz complice que antes juzgaba, esas palabras de amor que fueron de odio, y ese sentir que está acá, abajo de mi almohada buscando su lugar.
A miles de kilometros sigues siendo la mujer que comparte mis alegrias, mis demonios y mi andar.
En otro continente eres aún la motivación del día, la fuerza para comenzar y una caja llena de estrellas que siempre me acompaña.
Regresarás a estos caminos, volverás a la patria que dejaste atrás, extrañas demasiado estos sabores, olores y lugares.
Este cielo gris tiene un encanto que no se puede escribir, este malecón nublado solo verá la luz cuando sea contigo y de la mano.
Esta Lima no es Lima sin ti, esta vida no es completa para nosotros 3, a esta cocina le falta tu especialidad, esta casa necesita de tu olor.
No lo pienses...
sábado, 11 de diciembre de 2010
Dedicado a mi infancia, con mucho amor a mi tío Chalo De la Puente.
Casa Miraflorina clásica, de esas que el gran Julio Ramón describía en sus fabulosos cuentos.
Yo llegaba con mi papá en un Chevrolet Bel Air año 1956, amarillo con negro en bastante mal estado. Acelerador a full porque no había bocina y de la ventana aparecía "El Capitán" a decir con voz fuerte que no hagamos tanto escándalo.
Carro apagado, época en la que no había que preocuparse en subir los vidrios, nos abren la puerta y pasabamos por la cocina de "Doña Meche" quien siempre amable ofrecía algún dulce y bebida.
Yo no pasaba a la sala, subía emocionado al cuarto de mi tió "Chalo", abría ese closet de madera, me empinaba lo más que podía y sacaba una caja de cartón de "Leche Gloria". La ponía frente a mi y jugaba un buen rato con esos maravillosos juguetes que la caja guardaba. Soldados y tanques, aviones y cañones, algún vaquero y pedasos de un fuerte apache.
Al pasar un rato, mi tío Chalo me decía que ya no juegue con eso, que el me iba a enseñar algo mágico y nos sentabamos en el cuarto del costado a mirar en Betamax las imagenes de la gira Peruana por Europa en 1981. Ahí aprendí a ver fútbol en serio, que maravilla de equipo ese, con Cueto, Uribe, Velasquez, Oblitas, Cucurucho, Quiroga, Panadero, Malasquez y varios más.
El compartir en esa "familia" que formaban los amigos de mi padre, teniendo como base la casa de los "De La Puente", fue algo que me marcó de por vida.
Jorgue, Negro, Chato, Manano, Rubén, Cerebro, el fabuloso Cusi, y muchos más. Tanto me enseñaron, disfrutamos juntos la pelea de Romerito por el título mundial (perdió a manos de Ray "Boom Boom" Mancini), la clasificación de Perú a España 82, lloramos juntos cuando Argentina nos dejo fuera de México, gritamos el gol de Oblitas en el 85 (fuimos a la cancha), aplaudimos a Reina por anular a Maradona, acampamos en la sierra y en la costa, comimos miles de ceviches, me enseñaron el Rock de los 70's y la salsa dura de Lavoe.
El día avanzaba y se acercaba la hora de partir hacia el estadio, una vez más iríamos a Matute a ver a mi querido Alianza Lima y a mi ídolo "Caíco Gonzales Ganoza".
Mi tió Chalo me llevó siempre al estadio, me enseño el amor por los íntimos junto con mi papá y el Negro Bellina. Maravilloso personaje, me llevaba siempre a la tribuna occidente pegado a sur y me hacía repetir de memoria la alineación del equipo, narrabamos juntos los partidos y los vivíamos de una manera especial. Cassanova, Illescas, Pechito Farfán, el aparecer de los potrillos, el gran Caico.
Al regresar a la casa miraflorina siempre la misma bienvenida del Capitán De la Puente (padre de mis tíos Chalo y Jorgue). ¡Para que te llevan al estadio, la próxima vez vamos al circo a ver a los leónes!
No sabía mi querido cápitan que terminaría mas cerca del circo que del estadio, pero seguro si sabía el gran Chalo que terminaría contagiado por esa magia que el me inculcó desde pequeño.
Yo llegaba con mi papá en un Chevrolet Bel Air año 1956, amarillo con negro en bastante mal estado. Acelerador a full porque no había bocina y de la ventana aparecía "El Capitán" a decir con voz fuerte que no hagamos tanto escándalo.
Carro apagado, época en la que no había que preocuparse en subir los vidrios, nos abren la puerta y pasabamos por la cocina de "Doña Meche" quien siempre amable ofrecía algún dulce y bebida.
Yo no pasaba a la sala, subía emocionado al cuarto de mi tió "Chalo", abría ese closet de madera, me empinaba lo más que podía y sacaba una caja de cartón de "Leche Gloria". La ponía frente a mi y jugaba un buen rato con esos maravillosos juguetes que la caja guardaba. Soldados y tanques, aviones y cañones, algún vaquero y pedasos de un fuerte apache.
Al pasar un rato, mi tío Chalo me decía que ya no juegue con eso, que el me iba a enseñar algo mágico y nos sentabamos en el cuarto del costado a mirar en Betamax las imagenes de la gira Peruana por Europa en 1981. Ahí aprendí a ver fútbol en serio, que maravilla de equipo ese, con Cueto, Uribe, Velasquez, Oblitas, Cucurucho, Quiroga, Panadero, Malasquez y varios más.
El compartir en esa "familia" que formaban los amigos de mi padre, teniendo como base la casa de los "De La Puente", fue algo que me marcó de por vida.
Jorgue, Negro, Chato, Manano, Rubén, Cerebro, el fabuloso Cusi, y muchos más. Tanto me enseñaron, disfrutamos juntos la pelea de Romerito por el título mundial (perdió a manos de Ray "Boom Boom" Mancini), la clasificación de Perú a España 82, lloramos juntos cuando Argentina nos dejo fuera de México, gritamos el gol de Oblitas en el 85 (fuimos a la cancha), aplaudimos a Reina por anular a Maradona, acampamos en la sierra y en la costa, comimos miles de ceviches, me enseñaron el Rock de los 70's y la salsa dura de Lavoe.
El día avanzaba y se acercaba la hora de partir hacia el estadio, una vez más iríamos a Matute a ver a mi querido Alianza Lima y a mi ídolo "Caíco Gonzales Ganoza".
Mi tió Chalo me llevó siempre al estadio, me enseño el amor por los íntimos junto con mi papá y el Negro Bellina. Maravilloso personaje, me llevaba siempre a la tribuna occidente pegado a sur y me hacía repetir de memoria la alineación del equipo, narrabamos juntos los partidos y los vivíamos de una manera especial. Cassanova, Illescas, Pechito Farfán, el aparecer de los potrillos, el gran Caico.
Al regresar a la casa miraflorina siempre la misma bienvenida del Capitán De la Puente (padre de mis tíos Chalo y Jorgue). ¡Para que te llevan al estadio, la próxima vez vamos al circo a ver a los leónes!
No sabía mi querido cápitan que terminaría mas cerca del circo que del estadio, pero seguro si sabía el gran Chalo que terminaría contagiado por esa magia que el me inculcó desde pequeño.
viernes, 5 de noviembre de 2010
Arriba de los hombros.
Mi poder está arriba, mi propuesta, mi sello, lo que brota y lo que hace que te sientas tan chiquito no lo tengo en los hombros, lo tengo arriba de los hombros.
De mi cerebro sale mi verdad, mis ideas, esas que después quieres imitar pero que nunca podrás copiar.
Hay que proponer, no sentarse a mirar, tu camioneta, tu smoking y esos ridículos gemelos no hacen que te apesten menos los huevos.
Empezemos a valorar las ideas, la gente por lo que es, no por lo que tiene, mi amigo el "Féo Gomez" es taxista y sabe mucho que más que tu puto ecónomista.
Yo me acuerdo de ti de chiquito, te cagabas en los pantalones, de puber fuiste feliz con un onanísmo desbordado, porque no te hablaban en ningún lado. De adolescente se comían tu lonchera y al entrar a la universidad tipeaste hasta que te salieron callos. Ahora heredaste mucha plata, conociste la noche, te metiste un par de hits y contrataste matónes que son igual que tu, unos huevónes.
Eres sonso, pavo, lento, te veo venir desde antes, lo siento pero no tienes talento.
Deja las mancuernas y agarra un libro, aunque sea el coquito, no pierdas tu plata en el gimnasio, ven y gratis te enseño un poquito.
No soy vivo, soy anormal, no soy cool, soy bien legal, no hablo bonito, eso no me enseñó mi papito, no soy bacán, trato de ser justo.
Soy Peruano aunque reniegue de muchas cosas, nunca me pesaron la manos, pero comprendí que estaba equivocado, impulsivo, cagado.
Propongamos ideas, tiremos soluciones, jalemos esto y no esa mierda.
Salgamos de acá, pero no nos vayamos afuera. Dejemos atrás la ignorancia, enseñemos algo con relevancia.
Tal vez después de esto la editora no me publique, pero no importa levanto los dedos y dibujo una sonrisa que me ubique.
De mi cerebro sale mi verdad, mis ideas, esas que después quieres imitar pero que nunca podrás copiar.
Hay que proponer, no sentarse a mirar, tu camioneta, tu smoking y esos ridículos gemelos no hacen que te apesten menos los huevos.
Empezemos a valorar las ideas, la gente por lo que es, no por lo que tiene, mi amigo el "Féo Gomez" es taxista y sabe mucho que más que tu puto ecónomista.
Yo me acuerdo de ti de chiquito, te cagabas en los pantalones, de puber fuiste feliz con un onanísmo desbordado, porque no te hablaban en ningún lado. De adolescente se comían tu lonchera y al entrar a la universidad tipeaste hasta que te salieron callos. Ahora heredaste mucha plata, conociste la noche, te metiste un par de hits y contrataste matónes que son igual que tu, unos huevónes.
Eres sonso, pavo, lento, te veo venir desde antes, lo siento pero no tienes talento.
Deja las mancuernas y agarra un libro, aunque sea el coquito, no pierdas tu plata en el gimnasio, ven y gratis te enseño un poquito.
No soy vivo, soy anormal, no soy cool, soy bien legal, no hablo bonito, eso no me enseñó mi papito, no soy bacán, trato de ser justo.
Soy Peruano aunque reniegue de muchas cosas, nunca me pesaron la manos, pero comprendí que estaba equivocado, impulsivo, cagado.
Propongamos ideas, tiremos soluciones, jalemos esto y no esa mierda.
Salgamos de acá, pero no nos vayamos afuera. Dejemos atrás la ignorancia, enseñemos algo con relevancia.
Tal vez después de esto la editora no me publique, pero no importa levanto los dedos y dibujo una sonrisa que me ubique.
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