Ayer soñé contigo y juro que toque tus manos.
Sentí ese olor que hay en el ambiente cuando nos amamos.
Venias de donde nunca debiste ir.
Tu lugar es al lado mío y con mis dedos entre los tuyos.
Debe haber sido de madrugada cuando me di vuelta y vi que no estabas al costado.
En esos segundos de insomnio quise poder poner mis piernas entre las tuyas.
Volví a dormir y enseguida tuve a tu cara ahí, grande como un estadio, luminosa como una estrella y preciosa como un atardecer en la nieve de Rancagua.
Fue todo tan real que dormí como hace mucho no lo hacia.
Tenía la paz que me falta desde que no estás.
Regresa.
Deja la tregua y pasemos a la siguiente batalla de esta guerra.
Un conjunto de textos que tal vez podríamos llamar poesía, una mezcla de sensaciones que me acompañaron. Un como pasé la vida hasta este momento y un manojo de historias que me hacen seguir en este viaje. No es esquizofrenia ni bipolaridad, pero siento que no estoy solo, en mi cabeza somos varios, somos nosotros.
Un conjunto de textos que tal vez podríamos llamar poesía, una mezcla de sensaciones que me acompañaron. Un como pasé la vida hasta este momento y un manojo de historias que me hacen seguir en este viaje. No es esquizofrenia ni bipolaridad, pero siento que no estoy solo, en mi cabeza somos varios, somos nosotros.
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