¿Cómo hago para jurar?
¿Cómo le explico a mi corazón eso que yo tampoco se?
Podría decir para siempre con la convicción propia de un asesino, pero eso no es suficiente.
Darse cuenta que no está tu amor es difícil.
Encanto pero no convenzo, o será que convenzo hasta el hartazgo.
Derretimiento (¿existe esa palabra?) por palabras.
Convicción por olores.
Extrañar por no valorar.
Pánico por la heridas internas que no curan la ansiedad.
Camino sin asfaltar, grietas en donde caer.
¿Vueltas?
Construyo una vida, paso a paso, amanecer tras amanecer, un insomnio atrás de otro, un blister completo de rivotriles (aunque juré no tomarlos más).
Sin doctor al qué acudir, con receta sin fecha, con una motivación mediocre y un café batido para subir la energía.
Tengo tantas rutinas por terminar y muchas más por plasmar, números que recordar y técnica que pulir.
Días de ocio, de amor perruno y amistad eterna, de orden de captura y exterminación para este bicho interno.
Mal humor, buen humor, alegría, tristeza !Por la puta madre no soy bipolar!
Tu voz endulza mi manzanilla, tu alegría toma un sorbo, el sabor de tu piel chorrea la infusión y tu pendejada es el trapo que seca la esperanza.
Te espero, pacientemente, sin nada que me sobre.
Desesperado marco ese número, tantas veces, como el que jura no volver a tomar.
Un conjunto de textos que tal vez podríamos llamar poesía, una mezcla de sensaciones que me acompañaron. Un como pasé la vida hasta este momento y un manojo de historias que me hacen seguir en este viaje. No es esquizofrenia ni bipolaridad, pero siento que no estoy solo, en mi cabeza somos varios, somos nosotros.
Un conjunto de textos que tal vez podríamos llamar poesía, una mezcla de sensaciones que me acompañaron. Un como pasé la vida hasta este momento y un manojo de historias que me hacen seguir en este viaje. No es esquizofrenia ni bipolaridad, pero siento que no estoy solo, en mi cabeza somos varios, somos nosotros.
No hay comentarios:
Publicar un comentario