Me encantaría que dejes de volar.
Quiero poder entrar, alimentar.
Se que parece rima, pero no lo es.
Busco una manera de conjugar las estrellas de una playa desierta con las luces de un teatro.
Fusionar la emoción de una muerte nocturna con la de una risa.
Compratir un pulpo, una cerveza y una absurda aventura citadina.
Llamar para proponer urgar en lo mas oscuro de esta ciudad mientras espero encantar.
Como te dije alguna vez, te espero sin estar acá, te busco sin ir y desespero en calma.
Sucias, uñas chuecas, dedos rotos, palmas marcadas, sin manicure, manos perfectas.
Arte en dos orillas distintas, miedo a tu "experimento".
Desorden en el texto, cartas que nos falta marcar.
Libreta de notas, con mucho mas poesía que esta, con menos calma, con ganas de, sin hacer nada para, con una meta, pero evitando el camino, sabotaje.
Botas altas, botas viejas.
Te encuentro a mitad de camino, entre Cabo Polonio y Lima, pasando por Berlín, volviendo a Buenos Aires, conociendo algo nuevo, construyendo un lugar en tu corazón.
Pegado a la ventana, mesa para dos.
La reserva está a tu nombre, la cuenta no la pagaré, la cerveza no se va a poner mas fría y mi sombra se quiere ir a dormir.
¿Donde estarás?
Un conjunto de textos que tal vez podríamos llamar poesía, una mezcla de sensaciones que me acompañaron. Un como pasé la vida hasta este momento y un manojo de historias que me hacen seguir en este viaje. No es esquizofrenia ni bipolaridad, pero siento que no estoy solo, en mi cabeza somos varios, somos nosotros.
Un conjunto de textos que tal vez podríamos llamar poesía, una mezcla de sensaciones que me acompañaron. Un como pasé la vida hasta este momento y un manojo de historias que me hacen seguir en este viaje. No es esquizofrenia ni bipolaridad, pero siento que no estoy solo, en mi cabeza somos varios, somos nosotros.