Del hueco sale el vacio, del vacio el dolor, del dolor la nostalgia, después la culpa, las ganas, la vida sin ti.
La alameda Pardo me señala un camino nuevo pero con un final que ya conozco, caminaré una vez más hasta llegar al malecón seguido por tus dos amores caninos, jardín, pelotas, baba, risas y una vez más voltear a no encontrarte.
Me empino en el borde para ilúsamente y por un segundo pretender que tengo super poderes y puedo cruzar el mundo, para encontrarte con una flor en la mano buscando tu lugar.
Estoy en esta fortaleza que construí como para no tener que hacer más que ir y venir del parque, o la obligación de ir a buscar más aplausos para estar vivo.
Soy un tipo complicado pero con requerimientos muy simples, hoy tomo café esperando tu regreso, me enemisté con las películas porque no es lo mismo si no puedo decirte como va a terminar, cocino poco y tomo un poco más que antes (un gin con gin me acompaña). Me rio más y reniego menos (es por que no salgo mucho), dejé a Sabina y encontré a Calamaro. Decidí por vigésima vez no manejar más, no juego al fútbol, quiero muchos tatuajes nuevos, pero lo dejaré para después. Ahora aprendí a ensayar, sigo siendo adicto a dejar cosas al azar, busco el equilibrio, escribo mucho más.
Sigo visitando los mismos destinos, Buenos Aires me espera y cuando camino esa ciudad, te imagino perdida buscando ese tren para regresar (de Retiro a Tigre).
Me ilusiona tu regreso, extraño tu mirada y aún odiando los celulares, no te paro de llamar.
Vuelas de Paris a Barcelona mientras yo escribo para ti, preparo otro café y empiezo a tener hambre.
Los cachorros también sienten que estás lejos, pero de regreso al fin y estoy seguro que ayer mientras dormiamos los tres tuvimos el mismo sueño en que tu eres protagonista.
Un conjunto de textos que tal vez podríamos llamar poesía, una mezcla de sensaciones que me acompañaron. Un como pasé la vida hasta este momento y un manojo de historias que me hacen seguir en este viaje. No es esquizofrenia ni bipolaridad, pero siento que no estoy solo, en mi cabeza somos varios, somos nosotros.
Un conjunto de textos que tal vez podríamos llamar poesía, una mezcla de sensaciones que me acompañaron. Un como pasé la vida hasta este momento y un manojo de historias que me hacen seguir en este viaje. No es esquizofrenia ni bipolaridad, pero siento que no estoy solo, en mi cabeza somos varios, somos nosotros.
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