En el mismo lugar (la punta de mi nariz) tengo tus besos, tus manos, tus pies y tu olor.
Busque siempre que tuvieras un lugar en mis almohadas, en mi cama y llegó cuando no lo esperaba.
Soñe y con mis sueños viaje miles de veces entre tus piernas (donde duerme diosito).
Cerre los ojos para poder imaginar que esos labios eran tuyos.
Me levanté y camino a la cocina pensé que prepararía si estuvieras ahí.
Marqué mi antebrazo sabiendo que te quería siempre conmigo dentro de ese as de espadas, el que está para salvarte.
Tu cara de niña con sonrisa gigante no puede ser un engaño, imposible que sea actuada y es la llave para estar acá, tratando de seguir soñando pero de la mano y por el malecón.
Diagonal, encima, abajo, abrazados, lejos, de la mano, con los pies, más de 30, con calor, tapados, complices.
Pude por fin conocer tu lengua, el sabor de tu cuerpo no lo saco más del paladar y esta sensación confirma lo mojado que estoy.
De la fabrica saliste con un sello, con ese cartel del concierto de Bomba, no lo puedes leer, pero que bien que lo puedas sentir.
Sueño nuevo, anhelo increíble, constante emoción, locura compartida, pánico general y una incertidumbre calculada que cada vez dejas más lejos.
Un conjunto de textos que tal vez podríamos llamar poesía, una mezcla de sensaciones que me acompañaron. Un como pasé la vida hasta este momento y un manojo de historias que me hacen seguir en este viaje. No es esquizofrenia ni bipolaridad, pero siento que no estoy solo, en mi cabeza somos varios, somos nosotros.
Un conjunto de textos que tal vez podríamos llamar poesía, una mezcla de sensaciones que me acompañaron. Un como pasé la vida hasta este momento y un manojo de historias que me hacen seguir en este viaje. No es esquizofrenia ni bipolaridad, pero siento que no estoy solo, en mi cabeza somos varios, somos nosotros.
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